Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada, D.D.S.

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PRIMER EJERCICIO del Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada, D.D.S.

“Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear.
Saber gozar y sufrir
Y no dormir, sin soñar.
Descansar
es empezar a morir”.

Gregorio Marañón (1959)

Con la venia del Ilmo. Sr. Presidente del Tribunal, Sres. Coopositores, Colegas, Señoras, Señores:

Motivo.

Para dar cumplimiento a la legislación vigente, en relación a los ejercicios de oposición a Cátedras, dispone el artículo 19 de la ley correspondiente que: “El primer ejercicio consistirá en la exposición y presentación de la labor personal del opositor, durante un plazo máximo de una hora, seguida de la discusión por los opositores o jueces durante el tiempo que estime oportuno el Tribunal”.

Para cumplimentar, digo, este requisito, me siento ahora aquí, no sin antes haber hecho un esfuerzo entre mi insignificancia y mis ilusiones, entre mi obra y mi modestia al expresarla. Porque no habrá de ser la soberbia –que confunde al ignorante- la que me pudiera hacer creer que los que nos dedicamos al estudio del saber fuéramos o vayan a obtener primacía sobre los demás, por muy sencillos que éstos puedan ser.

Me siento, pues, aquí humildemente, como corresponde a la experiencia que los años dan: “Kommt Zeit, kommt Rat”, dice un proverbio alemán.

Fe en el porvenir.

Joven todavía, me dejé inundar por una fe en mi vocación docente, porque sin fe no es dable alcanzar la victoria: “Hoc victoria quae vincit mundos fides vestra”, dice San Juan en la Primera Carta, capítulo V, versículo cuarto.

Desde muy joven, digo, sentí confianza en el diario esfuerzo, sin prisas, recordando a Ramiro de Maeztu –cuya sangre llevo en parte por mi padre- al decir que: “Mientras las almas superficiales buscan los estímulos inmediatos, las almas superiores prefieren sacrificar el presente al porvenir”, norma que fue siempre mi conducta.

Ambiente profesional.

Nacido (Irún, 1905) en el ambiente de un ejercicio profesional dentístico, mi vida profesional comienza con la experiencia de mi padre [Abilio Sáenz de Pipaón y Guergué, cirujano-dentista, Labraza (1876) – Irún (1954)]. Pero en ella no se conformó mi camino con seguir el fácil surco de mi progenitor, sino que se esforzó por emprender la inequívoca llamada de la independencia de mi modesta pero firme personalidad.

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El cirujano-dentista Abilio Sáenz de Pipaón y Guergué (1876-1954) y su esposa Pilar Tejada y Martínez de Marañón (1876-1964).
Alma Mater.

Alumno interno de “Terapéutica Dental”, con el Prof. Mayoral, pasé por la Escuela de Odontología –en aquellos tiempos de la buhardilla de San Carlos, en la calle de Atocha- mientras cursaba a la vez las asignaturas de la Licenciatura de Medicina.

La Prostodoncia.

De aquellas disciplinas odontológicas fue precisamente la Prostodoncia –dirigida entonces por el eximio Prof. Landete- la que dejó en mí profunda huella, lo que habría de repercutir en mi posterior formación. En mi curso –de brillantes condiscípulos, figuras hoy de la odontología española- fui el alumno que más casos prácticos, en clínica, resolvió.

No fui, sin embargo, un estudiante fácil sometido a la rutina oficial, sino al contrario, rebelde a la organización escolar que –doblegada a los escasos medios materiales- estimaba digna de mejoras. Mejoras que entonces comenzaban en el orden material por iniciativa del Prof. Aguilar, de grata memoria.

Con el Dr. Schermant.

Así, busqué el aprender también en otras fuentes privadas, mereciendo la atención de ser admitido como ayudante en la clínica particular del Dr. Schermant Waldberg, de Madrid, en donde pude captar las bases de una odontología de tipo internacional. En este ambiente comencé el estudio del inglés.

Bio-mecánica.

Siempre consideré que a la Prostodoncia (rama de la odontología y ésta a su vez de la Biología, por la Medicina) le era indispensable el conocimiento del subestrato biológico –razón, repito, del curso de la Licenciatura de Medicina-, y siéndole consustancial, le era propio el concepto bio-mecánico de la restauración. Más también le es imprescindible una cierta habilidad manual para el dominio de la técnica.

Dotes artísticas.

Todavía estudiante, expusimos nuestras dotes artísticas, y plasmando un día sobre el papel los rasgos faciales, personales, de profesores y alumnos, se nos concedió un crédito artístico superior sin duda a nuestros verdaderos merecimientos. No hicimos sino lo que Volck, de München, había hecho casi un siglo antes y lo que después han hecho otros.

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Dibujos preparatorios para el libro “Arte y Psicología de la boca” del Dr. Sáenz de Pipaón. (Madrid, 1988).
Lo estético y lo funcional.

Que lo estético domina lo funcional puede ratificarse constantemente en la boca de los que abandonan la restauración, siempre que sus vanos no afecten a la parte más visible. Esto ocurre en todos los estratos de la sociedad, del más bajo al más alto, pero no debía tener explicación fácil en casos de los mismos profesionales

Que este concepto estético y psicológico llamó nuestra atención desde el estudiante, es prueba la conferencia  que, a instancias del Prof. Landete, compusimos como ejercicio de cátedra sobre “La caricatura en Prótesis”, y que mereció los elogios del maestro.

Revista Íbero Americana de Ciencias Médicas.

De la benevolencia del Dr. Mut, eminente cardiólogo, merecí ser nombrado Director de la Sección de Odontología de su publicación mensual, que en su segunda época, y con el título de “Revista Íbero Americana de Ciencias Médicas”, aparecía en Madrid, siguiendo la ruta de su fundador el Dr. Federico Rubio Galí.

Viaje a los Estados Unidos.

Por particular  deseo, y con el apoyo de mi padre, casi inmediatamente de graduado en España, salí para los Estados Unidos, en donde por iniciativa del Prof. Aguilar era dable al graduado español obtener el doctorado americano, con sólo cursar un año académico en una escuela universitaria de la Unión, prerrogativa que ya hoy no se nos concede, aun siendo Licenciado en Medicina.

Por consejo del Prof. Aguilar y del Dr. Schermant, me matriculé, en curso ordinario, en la Escuela Dental de la Universidad de Pennsylvania, conocida por “The Thomas Evans Museum and Dental Institute School of Dentistry”, nombre tradicional y en la que obtuve el título de Doctor en Cirugía Dental, D.D.S., el “Doctor Dental Surgery”, en 1928.

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DENTAL RECORD. 1928. U.P. The Class of 1928 takes pleasure in presenting the 27th volume of the Dental Class Record. The Thomas W. Evans Museum and Dental Institute. School of Dentistry. University of Pennsylvania. Contraportada.
Charles R. Turner.

En aquel entonces la escuela dental de Pennsylvania estaba regida por el Dr. Charles Root Turner, como Decano y Profesor de Prostodoncia –muy conocido entre nosotros por la traducción de su obra de texto al español-, un perfecto “gentleman”, que encabezaba una lista de magníficos profesores.

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DENTAL RECORD. 1928. U.P. The Class of 1928 takes pleasure in presenting the 27th volume of the Dental Class Record. The Thomas W. Evans Museum and Dental Institute. School of Dentistry. University of Pennsylvania. Pág. 38. CHARLES ROOT TURNER, A.B., D.D.S., M.D.

Magníficos profesores de los que recuerdo los nombres de mis maestros: el Dr. Prinz, de Farmacología; Dorrance y Ivy, en Cirugía facial; Lewis, en Dentistería; Appelton, en Microbiología; Johnson, en Ortodoncia, etc.; con renombrados auxiliares, de reputación internacional, como el Dr. Capon, en Cerámica; Zerfing y Jaco, en Operativa; Ennis Leroy, en Radiología; Swing, en Exodoncia; Fox y Egli, en Prostodoncia, etc.

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Caricaturas de sus profesores en “The Thomas Evans Museum and Dental Institute School of Dentistry”, dibujadas por el Dr. Sáenz de Pipaón.
 La escuela.

Lo primero que me sorprendió en la escuela dental fueron sus instalaciones, que hoy renovadas siguen siendo las primeras; en seguida, la categoría y número de su profesorado titular y auxiliar –noventa, para unos cuatrocientos alumnos-; pronto, su disciplina académica y organización. Quedamos realmente asombrados de la meticulosidad de las técnicas en cualquiera de las cátedras.

Es evidente que tal supervaloración del detalle habría de contribuir de manera eficiente a la formación del graduado en Pennsylvania. Y así ocurre que allí iban y van a postgraduarse graduados de otras universidades del país.

Criterio pedagógico.

No es ahora momento de discriminar sobre este criterio pedagógico, que pretende no sólo enseñar, sino formar; pero sí resulta palmario que graduados de otros países y de la misma Unión –repitamos- revalidan su título con otro de renombre universal.

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El Dr. Miguel Sáenz de Pipaón en su apartamento en la Universidad de Pennsylvania. Noviembre, 1927. Fotografía tomada por el Dr. Anselmo Brache, de Santo Domingo.

Es cierto que en la pedagogía y docencia americana existe una preponderancia de la técnica, pero ello no implica siempre el abandono de los estudios fundamentales, de las materias básicas, desde la Anatomía y la Bacteriología, pongo por ejemplo, hasta la Materia Médica, etc.

Sea lo que sea, lo cierto es que el graduado trabaja en su curso académico más de mil horas en su quehacer clínico.

Nuestra personalidad.

Nosotros –digámoslo sin falsa modestia- no pasamos desapercibidos en aquel ambiente de más de 115 condiscípulos, entre los que se contaban ingleses, franceses, japoneses, suizos, etcétera, algunos de los cuales gozan de tiempo, de nombre internacional, como el australiano McLeod –dentista de la Casa Real Inglesa-, Milton Leof –conferenciante  en España por iniciativa del Prof. Mañes-, Granger –conocido por su “gnatholator”, Guldener, y Meylan, de Zurich, etc.

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DENTAL RECORD. 1928. U.P. The Class of 1928 takes pleasure in presenting the 27th volume of the Dental Class Record. The Thomas W. Evans Museum and Dental Institute. School of Dentistry. University of Pennsylvania. Pág. 113. MIGUEL ÁNGEL SÁENZ DE PIPAÓN Y TEJADA. Irún, Spain, “RUNY”.
The Penna Dental Journal.

Por solicitud de mis compañeros entré a formar parte de la Redacción de “The Penna Dental Journal”, la publicación universitaria de abolengo internacional, con más de sesenta años de vida, si nación en mayo de 1897.

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THE PENN DENTAL JOURNAL. Published by the undergraduates of The Thomas W. Evans Museum and Dental Institute School of Dentistry. University of Pennsylvania. May, 1928. Volume XXX. Number 4. Fiftieth Anniversary (1878-1928). Pág. 28.
 Gysi Trubyte.

Nos interesa subrayar una faceta del espíritu de la Universidad Pennsylvaniense: se refiere, podríamos decir, a nuestra disciplina también: En el curso 1926-27, “las restauraciones completas” se explicaban –y trabajaban en la clínica y el laboratorio- según la técnica de Wadsworth, que sabemos está basada en que la “T” (y todos vosotros sabéis a qué me refiero), es la bisectriz del triángulo naso-óptico-condilar y forma el rectángulo que el cuerpo del articulador Wadsworth cierra. Sabemos también que la particularidad de su técnica es el empleo del compás, con el que se determina el punto para el plano oclusal del sujeto, según el concepto bio-mecánico del autor. Pues bien: en el curso siguiente de 1927-28 –al que yo acudía-, el mismo problema de “las restauraciones completas” se explicaba con la técnica de Gysi y su articulador Trubyte, pero no de una manera rígida, sino aplicando también otros postulados sancionados por la práctica, como son los planos de Paterson o el registro intraoral.

Y hacemos esta pequeña digresión para demostrar y poner en evidencia el espíritu de un profesorado que, por su propia dignidad, se mantiene up to day, es decir, más que al día, y que no obstante los dispendios que para el alumno pueden representar estas adquisiciones, se hacen remunerables estas enseñanzas.

Condiscípulos.

No puedo menos de agradecer en mi recuerdo las amables palabras, probablemente del Dr. Vaurie, quizás proféticas, cuando decía: “I will make thee glorious by my pen and famous by my sword”.

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El Dr. Sáenz de Pipaón, D.D.S., con el Dr. Burkhardt, D.D.S., Decanode la Escuela Dental de la Universidad de Pennsylvania. Madrid, 1967.
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Los Drs. Miller, condiscípulo de Pennsylvania en 1928, Sáenz de Pipaón y Burkhardt, Decano de la Escuela Dental de la Universidad de Pennsylvania. Madrid, 1967.
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El Dr. Sáenz de Pipaón, y su esposa Mercedes Mengs Fiscowich, y el Dr. Miller y su esposa. Madrid, 1967.
The Dental Record Staff.

También formé parte como Art Editor de “The Dental Record Staff”, Class of 1928 (the 27th volumen), en donde dejé huella, no sólo de mis dotes artísticas, sino de mi personalidad.

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DENTAL RECORD. 1928. U.P. The Class of 1928 takes pleasure in presenting the 27th volume of the Dental Class Record. The Thomas W. Evans Museum and Institute. School of Dentistry. University of Pennsylvania. Pág. 163. THE DENTAL RECORD STAFF.
L’Academie Cosmopolite.

Durante mi experiencia pennsylvaniense fui nombrado miembro de “L’Academie Cosmopolite”, cuyo nombre explica no sólo su cometido, sino su entronque con el saber europeo. Y es que fue orgullo mío defender en el ambiente de los Estados Unidos –de tanto sabor nacionalista como el de cualquier otro pueblo tildado de tal-, defender, digo, la dignidad y solvencia europea y española dentro de mi modestia y posibilidades, y a cuya posición correspondieron mis condiscípulos y colegas americanos concediéndome una beligerancia junto con un trato amable y una desinteresada donación que habría de ser base del subestrato de mi personalidad odontológica futura.

Nueva York.

Terminada mi misión en Philadelphia, marché a Nueva York, en donde me interesaba estudiar la organización docente de la “Dental School” de la Columbia University. Allí coincidí con los Profs. Drs. Germán Valenzuela y Arturo Gigoux, de la Escuela Dental de la Universidad de Concepción, Chile, y recibiéndonos a los tres colegas conjuntamente el Decano de la “Columbia University, Dental School”, Prof. Dr. Owe, lo que no dejó de representar para mí un alto honor que me concedían ambas partes.

Pedagogía americana.

Es bien sabido que la dentistería americana estaba dominada, mucho más en aquel entonces, Portu sometimiento a la técnica todavía latente de la polémica entre Nedden (del “Deutsche Vierteljahschtift”) y Watt (del “Dental Register”) a finales del pasado siglo. Y es que las contribuciones de Albrecht, Neumann, Waldeyer, Hertz, etc., se desconocían en la América de aquel tiempo –según testimonio de Denton-, pero es precisamente la Escuela Dental de la Columbia University de donde partía el criterio –iniciado ya entonces antes en Europa- de considerar la cavidad oral no el corpus separatum y exigir al estudiante la previa formación médica, para luego especializarse en dentistería, es decir, formando al odontólogo en el corpus hippocraticum, o en otras palabras: organizar sus estudios como especialidad médica.

Independencia.

Bien es verdad que la odontología americana, aun siguiendo este camino, era partidaria de hacerlo con independencia de las Facultades de Medicina, celosa de su progenie, la de más viejo credencial universitario entre las especialidades de la Medicina en el mundo. Pero no hemos de olvidar que a la odontología le es consustancial la técnica, asentada sobre sus fundamentos biológicos. Pues como dijo Bolzmann (1844-1906), “no hay nada más práctico en el mundo que una buena teoría”; y es evidente que la técnica estaba bien cuidada allende el océano: ya McNulty había dicho y es una gran verdad: “No podemos separar la educación dental de la práctica”, pues sería –añadimos nosotros- la forma de hacer nula la existencia clínica.

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Miguel Sáenz de Pipaón, en Torquay, Inglaterra. Septiembre, 1928.
En España.

De vuelta a España lo primero que hice fue terminar los estudios de la Licenciatura, lo que alternaba con el ejercicio de la especialidad dental en mi tierra natal, Irún.

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Miguel Sáenz de Pipaón contemplando desde el monte San Marcial, de Irún, la desembocadura del río Bidasoa entre los Municipios de Fuenterrabía y Hendaye.

 

Folleto.

De entonces data la publicación de un sencillo folleto en octavo menor de 16 páginas y 6 grabados, sobre “Cuidados que interesa conocer al paciente odontológico”, fechado en Irún en el año 1929.

Congreso en París.

Mi deseo de aprender me llevó a inscribirme en el VIII Congreso Internacional, celebrado en París en 1931, estímulo que me puso en evidencia la necesidad del conocimiento del alemán, al menos si quería escudriñar directamente y al día en la producción germana. El Congreso de París fue para mí un abrir los ojos a las escuelas europeas, con un amplio campo de posibilidades de trabajo y estudio.

Así, la escuela francesa se nos ofrecía, en el certamen, plena de nombres y colaboración con los trabajos de Hulin, sobre “etiología de la piorrea alveolar” –un ejemplar de cuyo texto me envió amablemente dedicado-; los de Villain y Darcissac sobre “el problema de las restauraciones completas”; con Gonod y Lakermance, en Cerámica; contando con la excelente contribución de Housset a la Prostodoncia, etc. La escuela alemana, concienzuda y meticulosa, con Euler, Weski, Loos, Neuman, etc., en sus estudios de piorrea y paradentosis; o los de Brill en cerámica dental, etc. O la escuela austríaca con los trabajos de Gottlieb y Orban, figuras mundiales de la odontología, hoy desaparecidos. Los suizos, con Jacard Schwarz y otros. La representación inglesa con Fish –conferenciante en España-, Broderick, Ross, etc. La escuela belga, con De Coster, rotada por reputados colegas bien conocidos. Y, en fin, tantos otros: polacos, checos, italianos, americanos o japoneses, que hicieron del Congreso de París un certamen de óptimos frutos para mí.

Alemania y Suiza.

Con tal estímulo pronto salí para Alemania (1932). En Berlín asistí a la “Zahnertliches Universitätinstitut”, en donde conocí al Prof. Schröeder –introducido por el Director de la “Wieland Dental”, Dr. Braun (si mal no recuerdo) y contando con la amable colaboración de un hispanista, Her Blembel, de la misma firma. El Prof. Schröeder me presentó a su colaborador el Prof. Trebitsch, con quien mantuve alguna relación aun después de haber tenido que huir de Alemania, en la nueva diáspora hitleriana. En Alemania amplié mis conocimientos en las restauraciones y los más interesantes en el empleo clínico del Articulador Schröeder-Trebitsch, es decir, su técnica en las restauraciones parciales.

Habíamos considerado la cinemática mandibular, de acuerdo con Gysi, según la cual la mandíbula gira alrededor de ejes instantáneos de rotación, los cuales virtualmente dan lugar o engendran un cilindro, y a diferencia de aquellos otros (como Monson en 1890, o Villain en 1928, por sólo citar a dos) que definen la esfera, la semiesfera, como figura virtual de la cinética mandibular, mientras otros –como Helle o Eltner- consideraban ser dos los conos engendrados en esta misma circunstancia.

En el articulador de Schröeder-Trebitsch se trata de una mecanización más racional del modelo anterior del Prof. Schröeder, que había proyectado con la colaboración de Rumpel. Nosotros lo consideramos basado en los mismos principios fundamentales, más con una autonomía, diríamos, de sus ejes libres y por lo tanto de registro individual, pero permitiendo el registro de la cinética mandibular, de manera más exacta para los casos de semidesdentados que con el aparato de Gysi, ya que en éste el punto incisivo queda fijado prácticamente de manera estadística.

Cuando nosotros nos acercamos a la clínica de Schröeder, la “Wieland Dental” acababa de poner en el comercio los molares y bicúspides “Dynamic Zähne”, como indispensables para seguir la técnica del citado profesor. Eran los “Kuppel Muldenzähne” de Schröeder, que después habría de convertir en el “Rationalzahn”, como una combinación del “Abrasiozahn” de Hildebrandts y el “Anatoform” de Gysi. Y es que en este debatir del diente artificial estaba planteado el problema que los alemanes enunciaban: “Furchen oder Hockerzahn” en cuya palestra aparecían los dientes racionales de Fehrs –como “Funktionelle Zahnformen”-, los primitivos de Bonwill, los dientes cortantes de Campbell –el “Schneidende Zähne”, de los alemanes- y sin poder dejar de recordar aquí la forma en que Gysi llegó a deducir sus dientes funcionales “anatoform” en 1927, partiendo de la doble fila de algunos mamíferos, acuático y cetáceo.

Profesor Dieck.

No salí en esta ocasión de Alemania sin visitar al Profesor Dieck, Decano de la “Zahnnärtzliche Schule” de la Universidad de Berlín –y quien, presentado por el Prof. Aguilar, me honró en su mesa- y de quien obtuve una interesante información sobre los problemas de la especialidad en Alemania.

Comentó el Prof. Dieck la influencia de la dentistería americana sobre la europea y al efecto recordó –con manifiesta erudición- la personalidad de Abbot (de Baltimore), que trabajó treinta y cuatro años en Berlín. Abbot fue mentor y suegro de Miller (una de las grandes figuras de la odontología moderna) y en quien, si bien su ciencia era alemana, su técnica dentística fue americana. Reflejo gráfico de lo que también actualmente es.

Tampoco dejaba de preocuparle el problema en Alemania de los “Dentist” y el “Zahnartz”, ni de comentar el fruto que puede obtenerse de las pugnas internas, noblemente entabladas, como era el caso entre las dos grandes figuras que conocimos.

A Suiza. El Profesor Gysi.

De Alemania pasé a Suiza, estableciéndome por unas semanas en Zürich, en donde fui recibido amablemente por mis colegas Drs. Meylan y Prof. Galdener, quienes me introdujeron en la escuela dental y me presentaron al Prof. Gysi, que tan acogedoramente me recibió en su casa allá en Obere Zöne, con la sencillez de los grandes hombres. Qué satisfacción oír al Prof. Gysi hablar tan laudatoriamente del articulador Schröeder-Trebitsch. Yo lo había adquirido en Berlín; era un gasto significativo, e indudablemente aquel referéndum del Profesor suizo me halagaba, no sólo por haber sabido hacer una buena compra, sino que ahora estaba seguro, dominando sus fundamentos y su técnica de empleo, según se desprendía de los comentarios que me permití cambiar con el profesor suizo.

Nomenclatura.

De estas fechas data la solución que ofrecí para solventar las dificultades que se planteaban las linotipias con la nomenclatura dental, y  que publiqué en “Odontología Clínica” en junio de 1934. En efecto, todavía hoy se utiliza, más restringido, el sistema de Zsigmondy, de Viena, que publicó en 1861, por el que se advierte un número bordeado de un ángulo recto orientado de manera distinta, según sea el diente superior o inferior, derecho o izquierdo. Este sistema fue modificado por autores como Haderup, Pearsall, Szabó, Prinz y otros sin dar una solución práctica.

Nosotros dividimos los maxilares en cuatro partes, las clásicas, de manera que separamos el maxilar de la mandíbula y a ambos, por el rafe, concediendo a cada una de estas partes un número –representado por decenas- y comenzando de arriba y derecha para terminar abajo y a izquierda; decenas que  evitan precisamente el impertinente ángulo. Así, pues, la cifra de las decenas va acompañada de otras correspondientes a unidades y que son las mismas, para cada una de aquellas partes, de la concepción de Zsigmondy. Para la designación de los dientes temporales añadimos únicamente un “cero”, es decir, que nemotécnicamente se ha respetado la misma cifra para el mismo diente de la arcada, y el que al diente de los seis años se le adjudique el número seis de las unidades.

Todo esto supone, asimismo, una gran ventaja para el lenguaje hablado, para el diario registro de los ficheros y para las linotipias, como hemos dicho. Todavía podríamos añadir otros detalles de interés en la nomenclatura dental, pero hemos de reducir nuestra exposición.

Muchos lustros después (febrero de 1963), George G. Denton, Consejero del Departamento de Librería de la American Dental Association, comentando los intentos de Frykholm y Lysell (1962), en el “International Dental Journal” (12:194-207), propone nuestra solución sin citarnos (“Dental Abstracts”, volumen 9, núm. 2, 1963), estando actualmente reclamada su paternidad.

Nuevo viaje a Alemania.

Pronto volvimos a Alemania, en un segundo viaje de interés odontológico, y es que, jamás contento conmigo mismo –como decía Marañón-, que es el mejor camino de la fecundidad, sentí latente el prurito de contrastar posibilidades a la sazón, y cada vez más orientado en el campo de la Prostodoncia.

Concebida la restauración formando una unidad cinética, en la que el impacto masticatorio debe reducirse a una serie o complejo de microtraumas al unicornio, de manera que quede lo más uniformemente repartida sobre todos los elementos antagónicos, es evidente –como ha sido señalado por  todos los autores desde Karolgy (1905) y pasando por Walker, Szabo, Gottlieb, Orban, etc.- que la sobrecarga produce una reacción inflamatoria que provoca la reabsorción de los bordes alveolares, y otra de tipo trófico general, con disminución de la resistencia del diente.

Se busca, pues –en una palabra-, el equilibrio funcional por la devastación selectiva, que haga revertir la incipiens pyorrhee de Roy (1935), lo que constituye un aspecto interesante del arte y de la ciencia dentales. Autores hay que propugnan la inmovilización de los dientes presentes en la arcada, y  entre la serie de proyectos que aducen los autores nos interesa señalar aquí la Solución de ferulización citada por Cortés Izal, refiriéndose a la original de Sáenz de Pipaón (1942), que permite no sólo mantener la vitalidad de los dientes, sino la más escrupulosa limpieza del paradentium. Pues bien, era necesario para mí contrastar este criterio con persona tan autorizada como el Dr. Weski.

Privant Docent Dr. Óscar Weski.

Privant Docent Dr. Osker Weski –a quien fui introducido por la amabilidad del Dr. Schermant Waldberg- y con el que hice un cursillo sobre Paradentosis en su clínica de Kurfurstendam (el aristocrático barrio de Berlín), y de cuyos derechos de inscripción me hizo gracia en aras de una jerarquía que no tenía y que me fue delicadamente concedida.

El término pyorrhea alveolaris, que Truman había llevado al inglés hacia 1868, y que partía (en lo que sabemos) de Riggs, encabezaba un complejo en cuya etiopatogenia, aunque no demostraba desconocimiento o desorientación, sí ponía en evidencia –como decía Weski- una falta de sistematización que fue precisamente lo que había obligado a nuestro maestro Weski, junto con Loos (por Alemania), Hulin (por Francia) y Held y Jaccard (por Suiza), a fundar la “Association pour les Recherches sur les Paradentopathies”, o Asociación para la rebusca sobre la paradentosis, como a sus instancias le traducimos nosotros, para seguir con las siglas con las que fue y es conocida dicha organización (“ARPA”), y aun cuando el vocablo “rebusca” no resulta a los oídos de hoy muy eufónico, ha sido empleado por los distintos autores y entre ellos Marañón.

El ARPA había sido fundada el 31 de mayo de 1932. Óscar Weski constituía, con el vienés Bernard Gottlieb, no sólo una figura internacional en el estudio de la patología gingival y alveolar, sino que era uno de los fundadores de la moderna parodontología. Weski, con un extenso material radiográfico histológico de dientes humanos, nos distinguió entonces dos formas esenciales en la artrofia alveolar, según que su dirección fuera horizontal o vertical, observación de trascendencia clínica. Su personalidad alcanzó sus mayores cimas después de 1921, al describir el paradentio como un complejo tisular constituido por el reborde gingival y alveolar, el periodoncio y el cemento radicular, entidad orgánica y funcional, aceptada por Landsberger, y en la que sustituía la expresión piorrea alveolar por la de paradentosis, que años más tarde habría de ser alterada en su raíz y transformarse en la actual Parodontosis y su ciencia Parodontología.

Para Weski, la enfermedad era el producto del excitante exógeno (su “exogener Reize”), y en el que cada estadio lo era motivado por la predisposición endógena (su “endogenen Bereitschaft”), lo que representaba con su fórmula gráfica, experto docente que era.

En Madrid.

Sin sobrestimar ni mi esfuerzo ni mis posibilidades, es el caso que mi contacto con las escuelas europeas terminaron por hacer cristalizar en mí deseos de colaborar en la docencia universitaria, ya que la futura nueva escuela de la Ciudad Universitaria de la Moncloa habría de necesitar de todas las colaboraciones por muy modestas que fueran.

Así establecí mi ejercicio profesional en la capital española, ni “envidiado ni envidioso”, como este provincianito fue saludado a su llegada a la ex corte en noviembre de 1933.

XIII Congreso Nacional de Odontología, en La Coruña.

En mayo de 1934 se celebró en La Coruña el XIII Congreso Nacional de Odontología, y aun cuando, por mi juventud e insignificancia, estaba al margen de grupos y luchas, mi nombre fue solicitado como argumentador en la Sección de Paradentosis. Pero bien a mi pesar no pude asistir.

IX Congreso Internacional Dental en Viena.

En 1936 estaba inscrito para asistir al IX Congreso Internacional Dental, que se celebraba en Viena a finales de julio, pero los acontecimientos de la época fueron impedimento material para hacer el viaje. Sin embargo, años después conseguí las actas del Congreso, recuperando en parte lo perdido.

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La Srta. Mercedes Mengs Fiscowich (1939).
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Boda del Dr. Miguel Sáenz de Pipaón con la Srta. Mercedes Mengs Fiscowich El 9 de febrero de 1939, celebrada en la Ermita de Ntra. Sra. de Guadalupe, monte Jaizquibel, Fuenterrabía. Junto a los novios, los padrinos Dña. Ángela Fiscowich Gullón y D. Abilio Sáenz de Pipaón y Guergué.
Reforma de la enseñanza.

En 1938, don José Fernández y Coello de Portugal, Presidente a la sazón de la Junta Provincial de Odontólogos de la Primera Región, representada oficialmente en Burgos, me designa para redactar un plan de reforma de la enseñanza odontológica, encargo formulado por el Excmo. Sr. Don Pedro Sainz Rodríguez, Ministro de Educación Nacional del Nuevo Estado, plan que es aprobado íntegramente por la Junta, en reunión celebrada en Valladolid.

Este proyecto estaba archivado en 1940 en la Dirección General de Sanidad. Propusimos allí organizar la Medicina por especialidades; especialidades que se cursarían en tres años –sin prolongar los cursos académicos-, graduándose de doctores de cada especialidad. Los licenciados que no cursaran especialidad alguna podrían ejercer su misión en pueblos de menor número de habitantes, a determinar.

IRÚN, llave del Norte.

En 1939, Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada publica bajo el seudónimo DOCTOR RUNY (Irún al revés) una narración histórica novelada de la guerra civil, intitulada “IRÚN, llave del Norte”. En ella describe los terribles acontecimientos acaecidos en la comarca integrada por los municipios de Irún y Fuenterrabía o, si se prefiere, en la cuenca del Bidasoa.

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Portada del libro “IRÚN, llave del Norte”.  Doctor RUNY. 1939.

Ninguna mejor manera de acreditar la autoría del libro que aportar la factura que la imprenta ALDUS, Sociedad Anónima de Artes Gráficas, Santander, Madrid, que lo imprimiera, dirigiera a su nombre el importe de 6.187 pesetas por el trabajo realizado: Factura número 6114, Orden número 4165, de fecha 20 de diciembre de 1938, en la que se especifica la razón del trabajo: “3.000 ejemplares “IRÚN, LLAVE DEL NORTE”, de un volumen de 18 pliegos”.

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Factura de ALDUS, Sociedad Anónima de Artes Gráficas, de fecha 20 de diciembre de 1938,por la impresión de 3.000 ejemplares del libro “IRÚN, llave del Norte”.

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Estudio de portadas para el libro “IRÚN, llave del Norte” realizadas por Miguel Sáenz de Pipaón, ninguna de las cuales fue aceptada por el Ministerio del Interior.
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Oficio de la Jefatura Provincial de Guipúzcoa, Servicio Nacional de Propaganda,Ministerio del Interior, de fecha 31 de agosto de 1938, desautorizando las portadas del libro.
Doctorado en Medicina y Cirugía.

En 1941, ante un tribunal presidido por el eminente Profesor Dr. León Cardenal, y constituido por estimados colegas, leí mi tesis del Doctorado sobre un tema lógicamente orientado hacia uno de los problemas de la Prostodoncia, intitulado “Los aparatos protético-mandibulares”, siendo calificado con Sobresaliente, cierto es, que por la benevolencia del tribunal.

Mi trabajo versó –como decía Webster- sobre el conjunto de “aparatos artificiales”, con un cambio en el apelativo, cambio que ya había sido denunciado por Monson en 1918 –que los denominó aparatos maxilo-mandibulares- habiendo sido desde entonces muchos los autores que sustituyeron el antiguo calificativo por nombres más precisos en concordancia con su génesis o sus fines, tales como el “Kinoscopio”, de Hanau; el “Relator”, de Homer; o el Phillips; el “Orientador”, de Stansbery; el “Gantholator”, de Granger; nuestro “Oclusor dinámico”, y tantos y tantos otros.

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El Dr. Sáenz de Pipaón y su esposa Mercedes Mengs Fiscowich (1941).

Como dijimos en nuestra tesis, el Oclusor, es decir, el conocido articulador de bisagra es un aparato estático, representa una simple relación o referencia del cientismo mandibular (y, además, de manera arbitraria), a diferencia del “articulador” –siempre con terminología antigua, menos exacta- que establece la relación intermaxilar en varios de los momentos del cientismo mandibular (Bowill, etc.), que son aparatos dinámicos. Nosotros reservamos el calificativo de articulador para aquellos aparatos que son capaces de reproducir el movimiento articular e individual de cada caso, al mecanizar la misma cinética que es capaz la articulación tempor-mandibular. A diferencia de los oclusores, que se limitan exclusivamente al movimiento mismo: ni más ni menos: el mismo. Oclusores, que pueden ser estáticos –como dijimos es el clásico- y dinámicos, que es el carácter que califica al nuestro. El “oclusor-dinámico”, de Sáenz de Pipaón, representa una ordenación o sistematización indispensable no sólo en el aspecto docente, sino en la apertura de nuevos horizontes a la investigación.

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Oclusor dinámico de Sáenz de Pipaón

En esta materialización nos limitamos a aplicar lo que en Filosofía se llama el método de los residuos, siguiendo el cual, precisamente, se descubrió el planeta Neptuno. Efectivamente, las alteraciones observadas en la órbita de Urano no eran explicables, por lo que hipotéticamente se señaló la existencia de otro astro, el cual fue localizado exactamente por Herschel (1738-1822), a quien se debió el descubrimiento. Al presentar, pues, nosotros nuestro oclusor dinámico, lo hicimos de una manera intrascendente, y quizás con la posibilidad de simplificar técnicas menos difundidas.

En efecto, si nosotros registramos tres momentos del cientismo –aun cuando pudieran sernos suficientes quizás dos- es evidente que disponemos prácticamente –con la línea virtual que los une- del recorrido cuspídeo. En las restauraciones parciales, aun las laterales de corto tramo, el contacto coronario con los antagonistas en toda la excursión mandibular, garantiza el equilibrio cinético y con él la descarga de los dientes soportes, y en consecuencia colabora a la perdurabilidad de la restauración.

La Comisión Científica.

De 1941 a 1943 fui nombrado Vicepresidente de la Comisión Científica del Colegio de la Primera Región, pronunciando una conferencia sobre el tema “Armaduras en porcelana fundida”, la cual me fue solicitada.

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El Dr. Sáenz de Pipaón con su hija primogénita Mercedes en el Paseo Butrón de Fuenterrabía (1942).
Galardón en Alemania.

A final de 1942 presenté dos trabajos bajo lema, es decir, sin identificación del autor, a un Concurso que organizó el “Zahnärtzliche Rundschau” de Berlín, cuyos títulos fueron: 1) “Unsere einfache methode der gnathostatischen Eindrucke”, y 2) “Prothetik-mandibulare Apparate”. La apertura de pliegos se hizo ante Notario, y no obstante haberse presentado un sinnúmero de trabajos, las dos colaboraciones remitidas fueron calificadas para ser publicadas, concediéndoles un modesto premio, consistente en el envío de unos interesantes libros de la especialidad, más el 25 por 100 de los honorarios más altos del concurso. De los libros eran autores los Profs. Drs. Heinrich y Noltemeier. Dada la situación de Europa en aquella fecha, el resultado halagaba profundamente mis mejores deseos por la especialidad.

Impresiones en Odontología.

Este mismo año publiqué una obra sobre “Técnicas y materiales de impresión”, volumen de 340 páginas y 423 figuras, la cual constituía una novedad bibliográfica, que tuvo además imitadores en otras naciones, como la de Pogglioli, en Francia, aunque en este caso con la colaboración de Laudenbach, Leibovic y Mrin, siendo su meta más modesta que la nuestra. El libro de Pogglioli se intitula “Techniques modernes d’utilisation des materiaux a empriente en prothese fixe”, París, 1959.

En este trabajo se ofrecen algunas novedades que reflejan la personalidad del autor español, por ejemplo, y en el orden de su exposición: Al dispositivo de Ericke, para reducir la presión del material de impresión al tomar la impronta superior, lo sustituimos por pequeñas perforaciones que distribuyen más uniformemente la presión. La dificultad de desprender un bloque de escayola correspondiente a un vano la resolvemos con un pequeño dispositivo –que ciertamente puede sustituirse por una laminita de cera- que facilita la fractura. Recomendamos y obtuvimos unos pies o basamentos para ser utilizados en las improntas de muñones y que más tarde fue copiada por la industria alemana. De la preparación de modelos para incrustaciones, método nuevo para nuestro alumnado. Sobre preparación de cubetas. De la prueba de adherencia. De improntas en casos de existir dientes con “caja”. Del proceder para obtención de raíces parcialmente descubiertas. De la reconstrucción de dientes multiradiculares o fracturados, etc.

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Cuando no, resulta interesante la divulgación en España de técnicas especiales, como las de Clapp y Tench (con abstracción de algunos folletos comerciales), Fish, Spreng, mixtas, etc. Así como las técnicas de improntas en los replantamientos, en las restauraciones inmediatas, etc.

En fin de cuentas –digamos otra vez-, un resumen de la Prostodoncia toda, pasada por el tamiz de la experiencia del autor. “Impresiones en Odontología” (Rivadeneyra, 1942) forma parte de muchas bibliotecas de España, Europa y América. Pido se me disculpe si ello ha significado una pequeña satisfacción para nosotros.

Ranura y espiga.

En el mismo texto propusimos una inserción pilar y “ranura y espiga”, en la que una de las ranuras de los 3/4, la vecinal la hemos sustituido por una espiga. Proyección a la que es aconsejable recurrir según la forma del diente.

I Congreso de Medicina Legal.

En el mismo 1942 he de asistir, en representación del Colegio de Madrid, al I Congreso de Medicina Legal, al que concurre así oficialmente la estomatología española.

Es conocida la intervención de la odontología en la identificación de las víctimas de accidentes o crímenes, algunas acertadas y transcendentes, como la identificación por Romstein del cadáver del príncipe Luis Napoleón, muerto en Natal en 1872; la de Valencia y Fort, en la del cabecilla José Martí, al caer en la batalla de Dos Ríos en 1895; la de Óscar Amoedo, en la identificación de algunas de las víctimas del incendio de la Ópera de París; la de Valenzuela y Basterrica, en la demostración del asesinato del ordenanza Tapia por el canciller Beckert, de la Embajada alemana en Chile, en 1909; o últimamente la del dentista de Hitler –según testimonio de Karl O. Frykholm-, en la identificación de los posibles restos del Führer alemán.

Nosotros, en 1951, publicamos los trabajos de los japoneses Fugita y Tagikuti, los cuales se valían del estudio a la luz polarizada de las estritas de Retzius, producidas por los defectos de desarrollo del esmalte (o de las de Ebner y Owen en la dentina), para la identificación o determinación de la edad exacta de la víctima.

Enfermeras dentales.

En el cursillo de enfermeras dentales organizado por la Secretaría Técnica de la Delegación Nacional de Sanidad, en abril de 1943, fue solicitada mi colaboración, explicando unas lecciones y pronunciando una conferencia sobre “Importancia de la Odontología considerada como especialidad Médica”, en la que hube de limitarme a exponer una divulgación sobre los cuidados a la madre gestante; la nutrición y las alteraciones del macizo maxilo facial; las enfermedades generales y su repercusión en la cavidad oral, de donde puede diagnosticarse; las posibles metástasis de los focos de infección en la boca; así como la advertencia de posible cancerización de los tumores orales.

Independientemente de esto, y desde el punto de vista eminentemente dentístico, todos conocemos el papel de la enfermera dental en el diario ejercicio profesional. En los países sajones este aspecto de la ayuda clínica está resuelto por la misma universidad, con su estudio organizado, al final del cual otorga un diploma que capacita a la titular para el destrartrage, pero en el gabinete o clínicas del odontólogo.

Jornadas Médicas Españolas, 1943.

En septiembre de 1943 se celebran en Zaragoza las Jornadas Médicas Españolas, para la que es solicitado amablemente mi concurso en la Sección de Odontología. En este certamen pronunciamos una conferencia sobre “Indicaciones del dispositivo protético” y presentamos una comunicación sobre “Improntas”.

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Jornadas Médicas Españolas. Zaragoza, 1943. La Sección de Odontología fue organizada por el Prof. Dr. Fernando Orensanz Gutiérrez. Acompañando al Dr. Orensanz están los Drs. Blanco Bueno, Ibarrola, Mariscal, Martínez Sardá, Ruiz Esquiu, Sáenz de Pipaón (al fondo), Vallejo Nájera y otros.

En la primera ocasión expusimos la serie de dificultades de dictaminar una necesidad guiándonos por el registro objetivo, lo mismo si lo hacemos por el número que por la disposición de los dientes remanentes de la arcada, o por su estado, la superficie oclusal o “unidad masticatoria” de Orensanz, etc., pues siempre nos encontraremos con un sujeto en el que su psicología se puede enfrentar a la del propio profesional.

En efecto, en los seguros sociales –como pretendieron resolver este problema en algunas naciones europeas- se han puesto en evidencia su insolubilidad en la socialización.

En mi comunicación al mismo certamen trataba, digo, de “Improntas funcionales y su indicación”, para la que ofrecíamos el indicador de Geiger, así como señalábamos los límites protéticos de las placas inferiores según la técnica de Fish, exposición que, no obstante el tiempo transcurrido, esta todavía vigente.

“Odonto-iatría”.

Pero, a no dudar, la obra más significativa, entre la mía modesta, es la fundación de la “Revista Ibero Americana de Medicina de la Boca”, que con el título de Odonto-iatría, se publicó hace casi veinte años.

Ya con el título se advierte el espíritu de su fundación, es decir, la relación entre el diente y la patología toda. Con él ratificamos la necesidad de ampliar las bases fundamentales biológicas del futuro graduado en aquel entonces. El subtítulo aclara y señala su ambición de expansión cultural en sus dimensiones geográficas, con expresión que el mismo III Congreso de las Academias de la Lengua, celebrado en Bogotá en 1960, propugnó, al discernir entre “latino”, “hispánico” e “ibérico”.

El lema que domina el frontispicio es terminante: Dios, patria, ciencia. Dios, porque todas nuestras actividades están sometidas a la omnipotencia divina. Patria, porque nuestra obra y su divulgación la realizamos en la tierra en la que vivimos. Es precisamente lo que obligó a Einstein –al comunicar al mundo su famosa teoría de la relatividad- a decir: “Cuando se haya consolidado mi tesis Alemania dirá que soy hijo suyo, mientras Francia dirá que pertenezco a la humanidad. Pero si mi teoría no llegase a triunfar, Alemania dirá que soy judío, mientras Francia diría que soy alemán”.

Como se ha repetido hasta la saciedad, desde algunos sectores, de que la ciencia no tiene patria, recordaremos lo que decía Cajal, repitiendo textualmente a Pasteur, de que los sabios la tienen, como acabamos de oir a Einstein. El sabio no sólo pertenece a la humanidad, sino a su pueblo, que se envanece de su talento. Vemos, pues, cómo la paternidad de los grandes se la disputan las patrias.

Ciencia es el otro lema de nuestro frontispicio –hemos dicho-, porque, tendiendo, por naturaleza, al trabajo y al orden, nos interesa no sólo el conocimiento, sino que –como dice Cayo- “¡No viven en la verdad, les hace falta saber! (“Calígula”, de Albert Camus), y la estampa periódica es el mejor medio de difundir la verdad.

Al recordar aquellos primeros pasos, finales de 1943, en los que “Odonto-iatría” se fraguaba con nuevas diligencias –después de haber fracasado otras para que en 1938 saliera “Odontología Española”-, no sería noble olvidar la colaboración, prestada al calor de los primeros meses, por un grupo de eminentes colegas y amigos, entre los cuales hemos de recordar Fernández Coello de Portugal, García de Uña, Losada Agostí, etcétera, y a aquellos otros, colaboradores primeros, como el académico García Bellido y a nuestros colegas Fonseca, García Ballesteros, Gómez Comes, etc., una pléyade de nombres que –gracias a Dios- todavía hoy honran nuestra portada.

De entonces acá han transcurrido varios lustros, en los que colegas extranjeros e hispánicos han honrado nuestras páginas, y entre los que recordamos a Samengo, Lucas González, Cadrecha, Louvel, Fish, Ferguson, Franco, García Godoy, Kutler, González Mendoza, Schatz, etc. He de confesar que, de haberlo advertido entonces, hubiera dudado en lanzarme a tan ardua empresa. Veinte años en los que, mes tras mes, he debido pergeñar unas líneas para tratar –desde la tribuna de su editorial- el tema de actualidad, comentando los trabajos de los colaboradores o los de la literatura odontológica mundial.

Casi trescientos trabajos, solamente en esta Sección, con los que –pese a mi limitada capacidad, manejando, cierto es, una ingente producción bibliográfica en cuatro o seis idiomas, ya que el italiano y portugués todos nos consideramos capaces de traducir- ha terminado por serle adjudicada a dicha tribuna una categoría y solvencia de tipo internacional, inmerecida por supuesto, para su modesto redactor. Añadamos a este trabajo la redacción de otros bajo nuestro nombre propio y otros más con los de mi sangre, amén de traducciones y alrededor de doscientas cincuenta resenciones bibliográficas, etc., etc.

Confesamos, ingenua y sencillamente, que esto ha podido halagar nuestra sensibilidad. “Este periodismo de élites para élites me ha conmovido”, dice Balmes, en 1846, en el “Pensamiento de la Nación”, y nosotros podemos repetirlo con él.

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De izqda. a dcha., los tres primeros hijos del Dr. Sáenz de Pipaón, Javier, Mercedes, la primogénita, e Iñigo (1946).
Instituto de Investigaciones Científicas.

Tanta labor divulgadora –aunque expuesta de mano de nuestra personal experiencia- no sació mi deseo de saber hacer; por eso fue grande mi satisfacción al obtener por oposición una plaza de becario en el Instituto Cajal, bajo la dirección del extinto Profesor Sanz Ibáñez, en enero de 1945, y revalidada en 1946, después de pasar una prueba de idiomas.

Aquí realizamos un trabajo experimental –el segundo en la bibliografía odontológica mundial-, en el que laborando con ratón blanco poníamos de manifiesto el papel de “El diente como puerta de entrada del virus de la poliomielitis” (Madrid, 1947). Ya Aisenberg (1946) había enunciado así el problema: “Menos caries, menos pulpas expuestas; menos pulpas expuestas, menos poliomielitis”. Este mismo autor, en colaboración con Grubb (1945), había ya considerado el peligro de las extracciones en períodos de agudización de la epidemia de polio; a parecidas consideraciones habían llegado Reese y Frisch (1946), bien que después de haber demostrado Faber y Silverberg (1942) la presencia de lesiones por virus poliomielíticos en el ganglio semilunar de monos.

Nuestras conclusiones –publicadas en “Odonto-iatría” (411, IV, 1947), fueron negativas, no obstante haber inoculado virus SK en alvéolos de extracción fresca o haber alimentado a la rata blanca (previa fractura de alguno de sus dientes y la exposición pulpar de otros) con alimentos preparados con virus.

X Congreso Internacional, de Boston.

Este trabajo fue remitido al X Congreso Internacional de Boston (USA), a través de la Sección de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores, cuya diligencia realizó su Dirección, ostentada entonces por el marqués de Auñón.

“Hutschenreuther” de Dresden.

La firma Hutschenreuther, de Dresden, nos encarga la traducción de una película sobre dientes artificiales y la corrección de un folleto sobre dientes Palodens, los “Kunstliche Zähne aus einen neuen Grundstoff”.

XIV Congreso Nacional de Odontología, de Madrid.

Teniendo en cuenta los méritos profesionales que en usted concurren, el Comité Ejecutivo Científico del XIV Congreso Dental Nacional de Odontología que ha de celebrarse en Madrid (1944), se acuerda nombrarle vocal de la Comisión de Prensa”.

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Asociación de la Prensa Médica Española. Presidente, Prof. Dr. Manuel Bermejillo. Tesorero, Dr. Miguel Sáenz de Pipaón. Visita de la Junta Directiva y otros miembros al Jefe del Estado. El Pardo (Madrid), 1947. El Dr. Sáenz de Pipaón, es el segundo por la dcha.
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Asociación de la Prensa Médica Española. Presidente, Prof. Dr. Manuel Bermejillo. Tesorero, Dr. Miguel Sáenz de Pipaón. Visita de la Junta Directiva y otros miembros al Jefe del Estado. El Pardo (Madrid), 1947. El Dr. Sáenz de Pipaón, es el primero por la dcha.
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Reunión de la Asociación de la Prensa Médica Española presidida por el Prof. Dr. Manuel Bermejillo. Madrid, 1948. El Dr. Sáenz de Pipaón, de pie, cuarto por la izquierda.
Psicología Experimental.

Habiendo subrayado la importancia de la Psicología, decido, en 1948, el estudio de esta disciplina universitaria, a cuyos efectos me matriculo en la Cátedra de Psicología Experimental, que explicaba en la Universidad Central el Profesor Luque y Vieyra de Abréu, y en la que realizamos algunos trabajos y pruebas psicoanalistas, mereciendo la más alta calificación universitaria.

El Perborato Sódico.

En 1948, una firma comercial convoca un concurso sobre “El perborato sódico en la higiene de la boca”, al cual acudo con un trabajo –que publico en “Odonto-iatría”, como la mayoría de los que acudieron al concurso-, y al cual se otorga, fuera de concurso, un premio extraordinario de cuantía igual al anunciado. Nuestro trabajo sobre “El oxígeno naciente del perborato sódico en la desinfección e higiene de la boca” describe la corrosión del esmalte desde el punto de vista físico y químico, después de haber hecho referencia a las teorías de las caries.

Para este trabajo realizamos una parte experimental química, con la colaboración de Fernández Cabrera, y otra física, con la ayuda de la Cátedra del Profesor Miraved. En la parte estomatológica se estudió el comportamiento del perborato sódico en el esmalte y la mucosa.

Sociedad Odontológica Dominicana.

La Sociedad Odontológica Dominicana me nombra corresponsal en España, en 1948,

Fiesta en el Club cantábrico de San Sebastián, agosto 1952. El segundo por la dcha. Es el  Dr. Javier Arbide Allende, de San Sebastián, y su esposa en quinto lugar a continuación del Dr. Sáenz de Pipaón, cuya esposa Mercedes Mengs Fiscowich es la primera por la izqda.
Fiesta en el Club cantábrico de San Sebastián, agosto 1952. El segundo por la dcha. Es el
Dr. Javier Arbide Allende, de San Sebastián, y su esposa en quinto lugar a continuación del Dr. Sáenz de Pipaón, cuya esposa Mercedes Mengs Fiscowich es la primera por la izqda.
XV Congreso Nacional de Odontología.

El Comité Ejecutivo del XV Congreso Nacional de Odontología me designa para redactar una de las ponencias oficiales correspondientes a la Sección Segunda: Odontología Legal, Bibliografía y Terminología.

Convencido que estoy de que lo que hay que enseñar es más la manera de obtener los propios conocimientos que los conocimientos mismos, presenté un trabajo sobre el material científico: la documentación, divulgando en España el “sistema de clasificación decimal” y aportando una nueva lista de cifras, así como aconsejando su enseñanza a los alumnos de la escuela dental. Las sugerencias del Doctor Sáenz de Pipaón al Congreso fueron: En Odontología Legal: El Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España, debe velar por la autenticidad de las fórmulas farmacológicas concedidas. En Bibliografía: Es su misión la organización de una biblioteca nacional. Es aconsejable la implantación del sistema decimal. Debe enseñarse a los alumnos el manejo de la documentación. En Terminología: Debería constituirse un Comité de Lexicografía para tratar de unificar la terminología. La Federación Odontológica Latino Americana (F.O.L.A.) tiene ya en funcionamiento esta organización que se propone aquí.

I Congreso Hispano Americano de Odontología.

En 1953 soy solicitado para colaborar en la organización del I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional, que se celebró en Sevilla con éxito definitivo, dada la selecta concurrencia de colegas de allende el mar.

I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De izqda. a dcha., Prof. Dr. Obdulio Méndez (de Bogotá), Prof. Dr. Federico García Godoy (de Ciudad Trujillo, Santo Domingo) y Dr. Sáenz de Pipaón. Al reverso de la foto puede leerse: “Al caro amigo y diplomático Pipaón, recuerdo afectuoso. García Godoy” y “Pipaón, tu señorío lo recordaré como una de las grandiosidades de esta tierra de España. Obdulio Méndez”.
I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De izqda. a dcha., Prof. Dr. Obdulio Méndez (de Bogotá), Prof. Dr. Federico García Godoy (de Ciudad Trujillo, Santo Domingo) y Dr. Sáenz de Pipaón.
Al reverso de la foto puede leerse: “Al caro amigo y diplomático Pipaón, recuerdo afectuoso. García Godoy” y “Pipaón, tu señorío lo recordaré como una de las grandiosidades de esta tierra de España. Obdulio Méndez”.
I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De izqda. a dcha., Dr. Ruiz Esquiu, Dr. Muñiz Toca, Presidente del Consejo General de Odontólogos, Dr. Julián Guerreo y Dr. Sáenz de Pipaón. Sentado, Dr. Folgueira.
I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De izqda. a dcha., Dr. Ruiz Esquiu, Dr. Muñiz Toca, Presidente del Consejo General de Odontólogos, Dr. Julián Guerreo y Dr. Sáenz de Pipaón. Sentado, Dr. Folgueira.
I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De  izqda. a dcha., Prof. Dr. Víctor González Mendoza (de Caracas), Dr. Sáenz de Pipaón, Prof. Dr. Obdulio Méndez (de Bogotá) y Prof. Dr. Federico García Godoy (de Ciudad Trujillo, Santo Domingo).
I Congreso Hispano Americano de Odontología y XVI Nacional de Odontología. Sevilla, 1953. De
izqda. a dcha., Prof. Dr. Víctor González Mendoza (de Caracas), Dr. Sáenz de Pipaón, Prof. Dr. Obdulio Méndez (de Bogotá) y Prof. Dr. Federico García Godoy (de Ciudad Trujillo, Santo Domingo).
Fallecimiento del cirujano-dentista Abilio Sáenz de Pipaón y Guergué padre del Dr. Miguel Sáenz de Pipaón.

En Irún, en donde ejerció durante más de cincuenta años, falleció, el día 17 de noviembre de 1954, el cirujano-dentista don Abilio Sáenz de Pipaón y Guergué, padre de nuestro Director, el doctor Miguel Sáenz de Pipaón.

Su estado de salud, aunque algo quebrantado, no hacía sospechar el pronto fin que le esperaba. Llevaba unos días retirado, cierto es; pero sólo tuvo que guardar cama las veintiséis horas de su agonía, en la que se presentó una parálisis del lado derecho, con pérdida del habla. Rodeado de sus hijos murió santamente, siendo una gran manifestación de afecto y respeto la que su deceso produjo en todas las clases sociales de la ciudad, en donde era muy querido.

Noticia del fallecimiento del padre del Dr. Sáenz de Pipaón, en el periódico El Diario Vasco. San Sebastián, 18 de noviembre de 1954.
Noticia del fallecimiento del padre del Dr. Sáenz de Pipaón, en el periódico El Diario Vasco.
San Sebastián, 18 de noviembre de 1954.

En su ejercicio profesional se distinguió siempre por su espíritu de superación, asistiendo a la mayoría de los Congresos españoles; los colegas Amoedo y Waldberg, de la vecina Francia, le distinguieron con su trato, apreciando en el finado cualidades personales y profesionales que todo el mundo que le conoció supo elogiar. Para la exodoncia poseía don Abilio una extraña habilidad, que le había hecho granjearse un nombre que se extendía más allá de la provincia por toda la cuenca del río Bidasoa, a ambas orillas.

Durante muchos años llevó la consulta del Hospital Municipal, y en otros, los de la Cruz Roja. Ejerció la concejalía del Ayuntamiento de Irún en la época que gobernó el general Primo de Rivera, aun cuando no se dedicó a la política local. También formó parte, por elección, de la Junta Directiva del Colegio de la XIV Región.

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Noticia del fallecimiento del padre del Dr. Sáenz de Pipaón, en el semanario El Bidasoa. Irún, 20 de noviembre de 1954.

Acompañamos a sus familiares todos en su dolor por tan triste deceso, y muy especialmente a su hijo don Miguel, pidiendo una oración por el alma del difunto, y para sus deudos la resignación cristiana que les haga sobrellevar la irreparable pérdida.

Asesor científico.

En 1956 se me pide acceda al nombramiento de asesor científico, corresponsal en España de “Progresos de la Práctica Odontológica”, de Buenos Aires (Argentina), en donde además se extractan algunas de nuestras producciones.

XVII Congreso Nacional de Odontología, de Valencia.

El Congreso Nacional de Valencia me indujo a enviar una comunicación a la Sección II de Farmacología y Terapéutica Estomatológica, con el tema “El perborato de sosa en la higiene bucal”, deseando así colaborar con mi modesta aportación. En dicho trabajo estudiamos la corrosión del esmalte por los elementos ácidos y por los elementos no ácidos, los azúcares, por ejemplo.

La acción corrosiva del perborato la estudiamos por su acción sobre el carbonato cálcico –de manera experimental-, en medio ácido, neutro y alcalino. Cinco días después de este sometimiento se filtraron y lavaron las muestras y tratadas con oxalato amónico y calentadas al baño María, durante una hora, con objeto de desalojar el oxígeno desprendido.

De todo ello pudimos deducir que el perborato sódico reacciona con el carbonato cálcico disolviéndolo. En resumen, se trata de un intercambio de iones entre la fase sólida y líquida. Ahora bien, si la particular resistencia del diente, frente a los hidrogeniones, le hace inalterable en medios ácidos, la acción del carbónico en los medios ácidos y su poca resistencia en los alcalinos hacen que su ataque sea análogo al que describimos para el carbonato cálcico.

También sobre el epitelio gingival el perborato sódico puede injuriarle, al formar sosa cáustica, tomando agua, para evitar lo cual se ha de recomendar bicarbonato sódico para ser añadido en proporciones iguales; siendo mucho más aconsejable el empleo del monofosfato sódico.

En la Sección III del mismo certamen, de la que fui nombrado vocal, correspondía a “Prótesis movible y fija”, y ante la cual presenté una comunicación titulada “Fundamentos científicos de las técnicas de impresión”, en la que tratamos de la serie de problemas que afectan a sus indicaciones. Realmente sorprende al lego la serie de técnicas y materiales de impresión que se le ofrecen –sobre todo comercialmente-, y ante cuyos ofrecimientos se hace necesario señalar claramente los fundamentos de sus indicaciones. Tema éste que hemos debatido suficientemente.

En la Sección VII del certamen de Valencia, Arte, historia y literatura, presenté otra comunicación sobre “Un dentista valenciano del siglo XIX, Vicente Andrés Tarín”, reputado dentista y popular entre toreros y artistas, como el Guerra y Gayarre, y a quien conocimos personalmente.

XVIII Congreso Nacional de Odontología, de Palma de Mallorca.

El XVIII Congreso Nacional de Odontología me encargó la redacción de una de las ponencias oficiales, sugiriéndome el tema, cuyo título fue “La prótesis esquelética: un slogan”, Palma de Mallorca, 1956. Las conclusiones fueron las siguientes:

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Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada, D.D.S., Ponente Oficial en el XVII Congreso Nacional de Odontología. Palma de Mallorca, 1956.
  • A) Se establece una diferencia técnica docente y administrativa entre “puente” y “dentadura parcial”.
  • B) Desechamos los vocablos prótesis y esquelética.
  • C) Afirmamos que la restauración debe ser de la totalidad de la arcada dental.

Las estructuras movibles, de planta reducida, no deben proyectarse sistemáticamente, ni:

1º. Cuando la reabsorción ósea parodontal interesa un tercio de la longitud radicular:

  • Si el revestimiento mucoso es de naturaleza esponjosa.
  • Si la cresta alveolar es poco pronunciada.
  • Si el fondo del sujeto está afectado patológicamente (diabetes, disentería, etc.).

2º. En el maxilar inferior carecen de sentido.

  • D) Las monturas aligeran las cargas sobre el parodoncio en proporción directa a su área.

Y son más adecuadas las de resina que las metálicas.

  • E) Los apoyos oclusales pueden proyectarse, cuando la elasticidad de la mucosa y la del ligamento peridental sean armónicas:

1º. En muchos casos es imprescindible preparar una incrustación con “caja”.

2º. Es insensato devastar el esmalte para alojarlo.

3º. En los tramos insertos por un solo extremo los apoyos deben ir montados en amortiguadores.

4º. Los apoyos pueden eludirse –con garfios apropiados- en caso de penuria, cuando las condiciones del epitelio y la forma de la corona del diente lo permitan.

  • F) La mejor naturaleza de los garfios es mejor por este orden: platino, oro, acero, aleaciones ternarias.
  • G) Las resinas deben polimerizarse en proceso lento, así se evitan, además, los casos de sensibilización.
  • H) El equilibrio dinámico se restablece periódicamente: por devastación selectiva o levantamiento de la oclusión, o de manera conjunta.

Oportunamente defendimos nuestras conclusiones de las impugnaciones que sus argumentadores formularon.

XI Congreso Internacional, de Roma.

La Federación Dentaria Internacional, por su comité de organización del XI Congreso Internacional de Roma (1957), me honra con el nombramiento de Vicepresidente de honor de la Sección VIII, de “Prostodoncia”, que habría de presidir el Profesor Alfred Gysi, sentándose a su mesa: Nyquist (de Suecia), Rehm (de Alemania), Saizar (de Argentina) y Sáenz de Pipaón (de España).

Para cargo similar en otras mesas sólo fueron nombrados los Doctores Landete, Mañes, Schermant, Costa del Río, Calzada y Espejel. El Doctor Carol Monfort fue nombrado co-relator.

I Symposium Internacional de Endodoncia, de Barcelona.

En junio de 1958, el Colegio Oficial de Odontólogos de Barcelona organizó el I Symposium Internacional de Endodoncia, cuya Secretaría solicitó nuestra colaboración en la Sección de Prensa. El certamen fue un rotundo éxito de organización y trabajo científico del Profesor Beltrán Codina y el Doctor Martínez Sardá.

I Symposium Internacional de Endodoncia, Barcelona, 1958. En la mesa, sentados se advierte, entre otros, a los Drs. Ruiz Esquiu, Vinuesa, Muñiz Toca, Dancausa, Filgueira. En segunda línea, el Dr. Fernández Coello de Portugal, detrás, el más alto, el Dr. Sáenz de Pipaón.
I Symposium Internacional de Endodoncia, Barcelona, 1958. En la mesa, sentados se advierte, entre otros, a los Drs. Ruiz Esquiu, Vinuesa, Muñiz Toca, Dancausa, Filgueira. En segunda línea, el Dr. Fernández Coello de Portugal, detrás, el más alto, el Dr. Sáenz de Pipaón.
Cursillos.

Al final de 1958, y en colaboración con un eminente colega, pretendemos organizar unos cursillos de las diferentes especialidades estomatológicas. Comenzamos por anunciar uno destinado a “la preparación de cavidades para obturaciones y como pilares de puentes”, que habría de desarrollarse en un servicio del Estado, el del Prof. Calzada, de Sanidad Nacional.

Queríamos revalorizar la técnica de la intervención cotidiana, estudiando la cavidad desde el Paidos hasta la Gerontos, desde el niño al selecto. Bien a nuestro pesar hubo, a última hora, de suspenderse el curso cuando todos los indicios le auguraban un éxito.

XIX Congreso Nacional de Odontología, de Granada.

El comité organizador del XIX Congreso Nacional, que se celebra en Granada (1960), me encarga de la ponencia oficial de “prostodoncia movible”, cuyo trabajo titulo “Biomecánica de los tramos rectos y curvos”. En su resumen decía que la influencia mecánica de los movibles sobre el basamento biológico es un proceso de conexión con fenómenos neoformativos.

De acuerdo con Imbert pueden tener lugar por hipoquinesia lenta y ordenada o por hiperquinesia rápida y anárquica. Los procesos neoformativos de influencia mecánica, reabsorción por sobrecarga, están en relación inmediata y directa con:

1º. La intensidad del impacto.
2º. La longitud, peso y planta del tramo.
3º. Con su elasticidad (amortiguadores).
4º. Con el tipo de revestimiento mucoso.
5º. Con la constitución del sujeto.

Cuando la reabsorción del basamento óseo y mucoso es par (lenta), sólo se aprecia a largo plazo; si es impar (rápida), aparecen signos inflamatorios clínicos. Si los dientes en los que se ancle el tramo permanecen en óptimo estado, el tramo deberá ser con inserciones rígidas; si pésimo, sin ellos y en planta con montura lo más amplia posible. Si su estado es de grado medio, con amortiguadores.

Los apoyos jamás deberán producir momentos de fuerza perjudiciales, evitando los planos inclinados; ni deberá tallarse el esmalte -¡cuántas veces repetido!- para estribarlos. Los tramos curvos deberán llevar un brazo de resistencia igual o mayor al de potencia, y si, por desdentación estratégica de la arcada, esto no es posible, deberán únicamente descansar –en la mayor planta posible- sobre el revestimiento mucoso. Los esfuerzos intermitentes son favorables mecánica y biológicamente; los continuos le so perjudiciales.

Ejercicio docente.

Durante los tres cursos 1960-61, 1961-62 y 1962-63, realicé una labor docente en la Escuela de Estomatología y en el Servicio de la Clínica de la Cátedra de Estomatología Médica, de la Facultad de Medicina de la Universidad Central.

Reunión Odontológica, Madrid, mayo 1962. En primer plano, de dcha. a izqda., Dr. Antonio Bascones Pérez, Dr. Teodoro Aranzábal (Vitoria), Dr. Sáenz de Pipaón, Dr. Víctor Sada Tejero y Dr. Augusto Bartak Fenzl. En segundo plano se advierte al Dr. Vicente Alonso Jiménez.
Reunión Odontológica, Madrid, mayo 1962. En primer plano, de dcha. a izqda., Dr. Antonio Bascones Pérez, Dr. Teodoro Aranzábal (Vitoria), Dr. Sáenz de Pipaón, Dr. Víctor Sada Tejero y Dr. Augusto Bartak Fenzl. En segundo plano se advierte al Dr. Vicente Alonso Jiménez.
Cursillo de Deontología.

En el curso 1962-63 pronunció un cursillo de tres lecciones sobre Deontología profesional; el primero con este carácter –creemos recordar- que se ha dictado de tal forma en dicho centro docente, la Escuela de Estomatología de la Facultad de Medicina de Madrid. Como conclusión de dicho cursillo participé a los estudiantes la obligación moral que tenían de perfeccionar sus conocimientos si pretenden prestar –pública o privadamente- una asistencia adecuada al estado actual de los conocimientos odontológicos en el mundo civilizado.

Cincuentenario de un Servicio Dental en Barcelona. El Prof. Dr. Juan Carol Monfort.

Con motivo del cincuentenario de la fundación del Servicio de Estomatología del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, de Barcelona, se celebran en 1963 una serie de actos en homenaje a su fundador, el Profesor Doctor Juan Carol Monfort, cuyo Servicio solicita mi nombre para integrar el Comité de Honor, al efecto constituido.

La labor de Carol Monfort es una de las de mayor prestigio científico en el campo de la histología dentaria, así como de enormes realizaciones en el de la clínica estomatológica. En ambos aspectos su nombre ha irradiado al ámbito internacional en esta mitad del siglo.

Efectivamente, ya en su segunda decena el nombre de Carol Monfort estaba unido a la bibliografía odontológica junto con el de Mummery, Bödecker, Morgenstern, Toyoda, cuando al hablar de la sensibilidad de la dentina aceptaban su inervación, en contraposición con Retzius, Kölliker, Tomes, Hopewell-Smith, Mews, etc., que la estimaban por mera transmisión.

O en aquella su colección de microfotografías afirmando la presencia de células nerviosas sensitivas en la pulpa dentaria después de haber encontrado neuroblastos en los folículos dentarios. Lo que pudo ser comprobado por Mummery precisamente.

Pues bien, el nombre de Sáenz de Pipaón no podía estar al margen de este homenaje siendo una gloria de la odontología española.

Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada y su esposa Mercedes Mengs Fiscowich. Celebración de sus Bodas de Plata. Madrid, febrero 1964.
Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada y su esposa Mercedes Mengs Fiscowich.
Celebración de sus Bodas de Plata. Madrid, febrero 1964.
Sentados, de izqda. a dcha.: Mercedes Mengs Fiscowich, Ángel Sáenz de Pipaón y Mengs, Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada, Fernando Sáenz de Pipaón y Mengs, Iñigo Sáenz de Pipaón y Mengs. De pie, de izada. a dcha.: Javier Sáenz de Pipaón y Mengs, José María Sáenz de Pipaón y Mengs y Mercedes Sáenz de Pipaón y Mengs. Madrid, febrero 1964.
Sentados, de izqda. a dcha.: Mercedes Mengs Fiscowich, Ángel Sáenz de Pipaón y Mengs, Dr. Miguel Sáenz de Pipaón y Tejada, Fernando Sáenz de Pipaón y Mengs, Iñigo Sáenz de Pipaón y Mengs. De pie, de izada. a dcha.: Javier Sáenz de Pipaón y Mengs, José María Sáenz de Pipaón y Mengs y Mercedes Sáenz de Pipaón y Mengs. Madrid, febrero 1964.
I Symposium de Parodoncia en Valencia.

En julio de 1964 soy solicitado para la presidencia de honor del I Symposium sobre el tallado selectivo, y en la que forman también cuatro eminentes colegas españoles.

El Dr. Calin y señora, de Bristol, Inglaterra, con el matrimonio Sáenz de Pipaón, San Sebastián, septiembre 1964.
El Dr. Calin y señora, de Bristol, Inglaterra, con el matrimonio Sáenz de Pipaón, San Sebastián, septiembre 1964.

Fue precisamente el tallado selectivo o de equilibración uno de los primeros temas (de Ackermann) de divulgación que mereció nuestra atención, ya en 1944, y lo practicamos nosotros desde años atrás. No puede sorprender, pues, que la solvencia profesional y científica de colegas como Fonseca Llamedo, Font Buxó, Cervera Durán, Boniquet y otros tuvieran en este certamen su tribuna.

Ha avanzado el tiempo demasiado de prisa,
no queremos retirarnos sin recordar a San
Teresa: “Es gran bien tener grandes deseos,
ya que no pueden ser grandes obras”.

Fuente: ODONTO-IATRIA. Vol. XIX. Núm. 222. MCMLXV. Págs. 284 y ss.